Tema: El Tabernáculo
Título: El Tabernáculo de Dios con
los hombres.
Mensaje: Entra en la presencia de Dios, en el tabernáculo
de Dios con los hombres no te quedes afuera.
Texto: Éxodo 25
El
tabernáculo es un santuario ordenado a Moisés por Dios.
¿Por
qué Dios le ordenó a Moisés hacer este tabernáculo?
Porque
Dios quería habitar entre su pueblo de Israel.
Por qué las siguientes razones Dios quiere habitar
entre su pueblo: Él los redime. Perdona sus pecados. Los justifica, los
santifica, en su sabiduría y conocimiento.
El Tabernáculo que ordenó Dios a Moisés, tenía unas
medidas específicas, materiales y colores específicos. Todo se hizo conforme al
modelo. Dios quiso estar en medio de su pueblo siempre. El Tabernáculo
representa la forma como las personas debemos dirigirnos a un Dios, santo y
perfecto.
La razón principal de Dios habitar en medio de su
pueblo es:
1. Dios quiso hacer un pueblo para su Hijo, santo, fiel, perfecto.
2. Un pueblo de sacerdotes y reyes.
3. Pero Dios es Santo y perfecto.
Y el pueblo
debería saber la forma como acercarse a Dios Santo y Perfecto.
Para que podamos comprender esa forma, Jesús lo
manifestó entre los hombres y se condujo en esa perfección y santidad.
Para uno comprender como debemos entrar ante Dios,
debemos comprender la constitución del Tabernáculo de Dios, que es Jesús
habitando entre nosotros. A veces nos encontramos peleando la batalla fuera del
tabernáculo, sin la protección de Jesús. Es necesario entrar, no quedarnos
fuera.
Veamos que Jesús como humano pasó por las mismas
cosas que pasan todas las personas, y fue tentado en todo, pero sin pecar
contra Dios.
Parados frente a la puerta del Tabernáculo. Pensemos
que Jesús es el cordero, la ofrenda que se entregaba en Expiación por el
pecado. Llevemos ante Dios esta ofrenda. Entremos por la puerta que es Jesús,
él nos transmite su verdad, nos llama entra. Entremos comprendiendo la
Divinidad de Jesús, que vino de la eternidad, que se hizo hombre, para verter
su sangre sobre nosotros y perdonar todos nuestros pecados.
Pasada la puerta, vemos el altar del sacrificio y
todo lo que lo rodea esas paredes que fueron testigos de toda su naturaleza
divina, vemos en el artal su carne entregada en expiación por nosotros.
Caminemos hacia la fuente de bronce, el agua pura
que se transformó en el vino del nuevo pacto, su sangre, para remisión de
nuestros pecados. Limpiémonos de todo pecado con su sangre.
Estamos en la fuente, frente a la puerta de la
entrada al lugar santo, pensemos en que Jesús vino desde el cielo dejó su
gloria, para venir como rey de su pueblo, pero vino para realizar el sacrificio
expiatorio por nuestros pecados, sus pies fuertes como la plata, su cabeza
fuerte como el oro, nos trasmite esa nueva vida, nos reviste de una nueva
naturaleza la Divina.
Entremos a su lugar santo, tomemos y participemos de
ese pan del propiciatorio, y esa carne de la Expiación. Que es la
representación del cuerpo de Cristo y su Sangre.
Parados frente a su lámpara. Vemos como su lámpara
nos ilumina, nos abre el entendimiento para comprender su Expiación, rogamos y
clamamos en el altar de incienso, por esa presencia perdida que hoy él quiere
darnos, esa que se perdió en el Edén, que se perdió en el diluvio, que se
perdió en el templo de Salomón, que se perdió en los años de oscurantismo, pero
la trajo Jesús, cuando hizo su sacrificio, y el velo del templo se rasgó,
sollozamos y deseemos su presencia. En este nuevo pacto.
Pasemos al lugar santísimo. Que es Jesús. Sintamos su presencia como nubes, sus rayos penetran, su
espada presenta nuestras intenciones que van a hacer purificadas en la sangre
del cordero, de la misma sangre que está en el propiciatorio derramada por el
Señor Jesús.
Y allí entre los querubines donde está su presencia
quédate, gózate alégrate. Porque ya has sido perdonado, justificado,
santificado, por su conocimiento, por el precio de la sangre, es pagada nuestra
deuda en su totalidad.
Entra no te quedes afuera, clama y gime, y gózate
eres perdonado, observa la sangre rociada en propiciatorio y siente su
presencia sublime, que está en medio de ti. Alza tus manos alábalo. Él vive.
Estas en su protección delante de todo su testimonio, encima de ti cubierto con
la piel de carnero, de cabra, la piel de Tejón, fuerte es su protección, allí
nada te pasará estas en el mimo lugar santísimo de Dios. Siente su presencia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario